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Aprendiz de Conspirador

Pío Baroja (1872-1956)

1. Prólogo
2. Libro Primero - Capítulo I
3. Libro Primero - Capítulo II
4. Libro Primero - Capítulo III
5. Libro Primero - Capítulo IV
6. Libro Primero - Capítulo V
7. Libro Segundo - Capítulo I
8. Libro Segundo - Capítulo II
9. Libro Segundo - Capítulo III
10. Libro Segundo - Capítulo IV
11. Libro Segundo - Capítulo V
12. Libro Tercero - Capítulo I
13. Libro Tercero - Capítulo II
14. Libro Tercero - Capítulo III
15. Libro Cuarto - Capítulo I
16. Libro Cuarto - Capítulo II
17. Libro Cuarto - Capítulo III
18. Libro Cuarto - Capítulo IV
19. Libro Cuarto - Capítulo V
20. Libro Quinto - Capítulo I
21. Libro Quinto - Capítulo II
22. Libro Quinto - Capítulo III
23. Libro Quinto - Capítulo IV
24. Libro Quinto - Capítulo V
25. Libro Sexto - Capítulo I
26. Libro Sexto - Capítulo II
27. Libro Sexto - Capítulo III
28. Libro Sexto - Capítulo IV
29. Libro Sexto - Capítulo V
30. Libro Sexto - Capítulo VI
31. Libro Séptimo - Capítulo I
32. Libro Séptimo - Capítulo II
33. Libro Séptimo - Capítulo III
34. Libro Séptimo - Capítulo IV
35. Libro Séptimo - Capítulo V

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Summary

El aprendiz de conspirador empieza presentándonos la figura de Pello Leguía, imaginario pariente de Baroja, criatura hecha a imagen y semejanza del escritor, y al que su autor atribuye la función de transcribir los cuadernos de las Memorias de un hombre de acción, alguien cuya manera de ser le lleva a: «andar y andar tierras, divisar nuevos horizontes, cambiar de paisajes, comer aquí, dormir allá..., no volver nunca mirada atrás». Aparece también Aviraneta, y tendremos noticias de su niñez y primera juventud en Madrid, Pamplona y Guipúzcoa. En este relato el autor explica cómo han llegado a sus manos los cuadernos de don Pello de Leguía y Gaztelumendi, que constituyen precisamente el texto de las Memorias de un hombre de acción; Explica igualmente por qué al final se ha decidido a dar esos cuadernos a la imprenta y cómo, cuando el editor tuerce el gesto al ver el nombre de Leguía, determina aparecer él mismo como autor, aunque, para que no le remuerda del todo la conciencia, añade al texto algunas disgresiones.